La familia política

Terapia de Pareja

 

Una de las causas más frecuentes de conflicto entre las parejas son las relaciones con la familia política, especialmente entre las parejas jóvenes.

Cuando conocemos a alguien, no sólo entramos en el mundo de esa persona, sino que también entramos en contacto con su familia, y a la inversa. A veces, hay maneras de ser, actitudes, comportamientos, valores, etc. que son muy distintos a los nuestros, y eso puede llevar a situaciones bastantes difíciles e incómodas entre algún miembro de la pareja (o ambos) y la familia política (suegros, tíos, cuñados, etc.).

Cuando la familia política es fuente de discusiones en una relación de pareja, suele ser debido a que no se ha llegado a un acuerdo satisfactorio sobre los límites en que deben desarrollarse las relaciones con ésta. Estos límites, o problemas, están relacionados con:

  • El Intrusismo en la relación. Esto acostumbra a ser la principal causa de conflicto con la familia política. Un momento crítico para que suceda la intromisión de la familia política es el nacimiento del primer hijo de la pareja. Este cambio de vital importancia, puede ir acompañado de diferentes momentos claves, tales como que te digan constantemente cómo lo tienes que educar, o cómo no lo tienes que educar, se quejen frecuentemente acerca del insuficiente tiempo que pasan con el niño, que exijan que les escuches más porque ellos ya han educado, desacuerdos en la cantidad o calidad de los caprichos que le dan al niño… Toda esta situación puede desencadenar en una crisis de pareja.
  • No cortar el cordón umbilical con la familia de origen, esto es, cuando a un miembro de la pareja le cuesta separarse emocionalmente de su madre o su padre, especialmente en aquellos casos en los que la madre/padre han transmitido una educación sobreprotectora. Estos hombres o mujeres que no se han independizado emocionalmente, pueden llegar a anteponer a su familia de origen por encima de la pareja, darles prioridad e, incluso, dejar que estos cojan las riendas de su relación, dándoles demasiada importancia dentro de la relación y creando un triángulo que solo puede generar complicaciones en la pareja.
  • Falta de afinidad con la familia política. Puede ser que a la familia política no le guste la pareja o que a la pareja no le caiga bien la familia política, por lo que existe una fuerte tensión entre ellos. El que tu pareja no se lleve bien con tu familia te deja en una situación compleja, dura y dolorosa, lo cual sin duda influirá negativamente en la relación.

Te indico algunos consejos para que puedas llevarte mejor con la familia política y evitar que sea un problema en tu relación de pareja.

  • Aceptar que somos diferentes. Es importante partir de la idea de que todas las personas somos diferentes entre sí. En este sentido, sería lógico asumir que siempre que conozcamos a alguien, ya de por sí, va a ser diferente a nosotros y, por tanto, cabría esperar que su familia sea también diferente a la nuestra. Muchas veces esperamos que nos entiendan, que compartan nuestras costumbres, valores, ética, moral… y, sin embargo, resulta que no es así. Tienen otras maneras de hacer y, hasta que no aceptemos eso y seamos más tolerantes, siempre habrán discusiones y lo pasaremos mal, tanto nosotros como nuestra pareja.
  • Priorizar a la pareja. La pareja en sí ya constituye una familia, y ésta debe ser respetada a nivel físico, emocional, psicológico y moral. Pero para que te respeten, primero hay que respetarse uno mismo. Es decir, es muy importante para poner límites tener presente que nuestra pareja es nuestra nueva familia y que la familia de origen pasa a ser la familia secundaria.
  • Potenciar la comunicación de pareja. Si hay alguna cosa que nos molesta, no es conveniente que nos lo guardemos dentro. Es recomendable intentar comunicárselo y hablarlo con nuestra pareja, siendo respetuosos y usando unas palabras adecuadas. No debemos hacer responsable a nuestra pareja de tal cosa, si no lo está siendo ella directamente. Importante comunicar de forma receptiva, respetuosa y sobre todo viendo que somos un equipo, una familia.
  • No criticar. La pareja nunca debe criticar a la familia de su pareja. Podemos opinar, expresarle que hay algo que no nos ha gustado, pero nunca criticar. Y menos aún criticar directamente a esa persona a la cara porque es de mala educación.
  • Respetar a la familia política. Respetar las costumbres y las diferentes maneras de hacer las cosas. Debemos respetar como es nuestra familia política. No la vamos a cambiar, por lo que no podemos pretender que sean como nosotros esperamos o que se adapten a nuestras necesidades.

Si haciendo todo esto no llegamos a una solución, es recomendable acudir a terapia donde se os enseñaran técnicas más específicas y ajustadas a las características individuales de cada persona y relación, para evitar que elementos externos dañen vuestra relación de pareja y bienestar.

 

  • En los momentos de cambio dentro de la pareja aumentan la probabilidad de que surjan conflictos con la familia política.
  • Existen diferencias culturales respecto a las relaciones familiares:
    • En Estados Unidos, la familia política y la propia familia no está tan unida, no hay un vínculo tan fuerte.
    • En España, sin embargo, existe un vínculo más intenso y grande con la familia de origen. Esto hace que estemos en constante relación con la familia de origen, lo que da opción a más conflictos y malos entendidos con ellos.