Habilidades Sociales y Asertividad

Terapia de Adultos

En nuestro día a día, es inevitable que al relacionarnos con otras personas surjan ciertos conflictos y/o diferencias. Ante estos conflictos, las personas tenemos tres maneras de responder:

  • De forma agresiva, física y/o verbalmente.
  • De forma pasiva, evitando o huyendo de la situación conflictiva.
  • De forma asertiva, empleando habilidades verbales para resolver el problema.

Las habilidades sociales (respuesta asertiva) son una serie de conductas que expresan, de manera directa, honesta y respetuosa (sin dañar a otras personas) lo que pensamos, sentimos, necesitamos o deseamos en cada situación.

Estas habilidades favorecen la resolución de conflictos de forma pacífica y adecuada, incrementa la probabilidad de disfrutar de situaciones sociales así como de establecer relaciones sociales satisfactorias, y minimiza la probabilidad de tener futuros problemas con los demás.

Como cualquier otra competencia humana, las habilidades sociales se aprenden desde la infancia, observando cómo actúan las personas de nuestro entorno e imitándolas posteriormente.

Sin embargo, por diversos motivos, existen ocasiones en que estas habilidades no son aprendidas desde tan temprana edad, o no son desarrolladas de forma adecuada; en estas circunstancias no está todo perdido, las habilidades sociales pueden aprenderse siguiendo un programa adecuado de entrenamiento.


En mi consulta te puedo ayudar a mejorar la eficacia de tus habilidades sociales y, proporcionarte entrenamiento en el estilo de respuesta asertivo en diferentes situaciones de interacción social que más problemas o dificultades causan:
 

  • Expresar y recibir críticas o sentimientos negativos.
  • Hacer peticiones o expresar lo que deseamos a otra persona.
  • Decir no o rechazar una petición que no queremos aceptar.
  • Expresar y recibir sentimientos de agrado, afecto, admiración… o cualquier estado emocional positivo.
  • Defender los derechos de consumidor.

Existe un Decálogo de Derechos Asertivos en el que se indican las bases de la asertividad. Así, cada uno de nosotros tiene derecho a:

  • Juzgarnos a nosotros mismos.
  • No justificar nuestro comportamiento.
  • Juzgar si nos corresponde solucionar los problemas de otras personas.
  • Cambiar de opinión, idea o actuación.
  • Cometer errores y responsabilizarnos de ellos.
  • Ser independientes de la buena voluntad de los demás antes de enfrentarnos con ellos.
  • Tomar decisiones ajenas a la lógica.
  • Decir “No lo sé”, “No lo entiendo” y “No me importa”.

Y todo ello siempre que respetemos o sin vulnerar los derechos de otras personas.