Duelo

Terapia de Adultos

A pesar de que la pérdida de un ser querido sea algo natural e inevitable, cuando perdemos a alguien importante, una parte de nosotros muere con esa persona y esto, inevitablemente, provoca mucho dolor, malestar y estrés en cualquier persona.

No obstante, tras el choque inicial producido por la pérdida, la persona en duelo va atravesando varios estados hasta llegar a aceptar la nueva realidad. Irá ajustando su mundo interno y sus relaciones externas a una nueva situación en la que tiene que incorporar esa pérdida. Poco a poco, la persona ha de retomar las ganas de vivir, mirar hacia el futuro, interesarse por situaciones nuevas y ser capaz de ilusionarse de nuevo y expresarlo.

En este sentido, podemos afirmar que el duelo es un proceso normal de adaptación y recuperación del equilibrio personal y familiar. Su duración es muy variable ya que cada persona tiene su propio ritmo y necesita un tiempo distinto para adaptarse a su nueva realidad. No obstante, se considera que los dos primeros años suelen ser los más duros y que a partir de ese momento sería normal que se experimente un descenso progresivo del malestar y dolor emocional.

Si el malestar es excesivo o se prolonga en el tiempo, puede ser conveniente buscar orientación y guía en un profesional que nos ayude a adaptarnos a la pérdida y a prepararnos para vivir sin la presencia física de nuestro ser querido.


Durante el proceso del duelo se pueden producir una serie de pensamientos, sentimientos y conductas fruto de la pérdida y que, en principio, se pueden considerar normales. Algunas de estas manifestaciones son:
 

  • Sentimientos de tristeza, enfado, culpa y auto-reproche, bloqueo, ansiedad, soledad, fatiga, impotencia, anhelo, alivio, confusión, insensibilidad…
  • Sensaciones físicas, como opresión en el pecho y/o en la garganta, hipersensibilidad al ruido, falta de aire, debilidad muscular, falta de energía, sequedad de boca, vacio en el estómago…
  • Conductas como soñar con la persona fallecida, evitar recordatorios de la persona fallecida, suspirar, llorar, atesorar objetos que pertenecían a la persona fallecida, buscar y llamar en voz alta.
  • Pensamientos de incredulidad, confusión, preocupación, alucinaciones breves y fugaces, sentido de presencia…

En mi consulta situada en Valencia proporciono a las familias los elementos necesarios para hacer frente a estos momentos difíciles y conseguir, en la medida de lo posible, una vida equilibrada. La intervención terapéutica busca ante todo la facilitación del proceso natural del duelo y tratar, si procede, posibles trastornos asociados si es que los hubiera. Específicamente, las estrategias de intervención terapéutica más utilizadas son:
 

  • Técnicas de resolución de problemas para ayudar en la toma de decisiones.
  • Técnicas de autocontrol mediante la realización de un programa de actividades agradables y la reintegración progresiva de las actividades de la vida diaria.
  • Técnicas de modificación de conducta basadas en el condicionamiento operante y las de reducción de la ansiedad.
  • Técnicas cognitivas para reconstruir la representación del yo, de los otros y del mundo tras la pérdida y eliminar los pensamientos distorsionados causantes del duelo complicado o de los trastornos relacionados.
  • Entrenamiento en habilidades sociales y asertividad, que ayuden a alcanzar un apoyo social efectivo.

Si estás pasando por un momento tan difícil como la pérdida de un ser querido, te invitamos a tener en cuenta las siguientes recomendaciones que te ayudarán a aceptar la ausencia de esa persona y a continuar con el ritmo de tu vida:
 

  • El tiempo es clave en la superación del duelo. Algunas personas pueden tomarse más tiempo que otras, pero todos necesitamos darnos ese tiempo para hacernos a la idea de que esa persona ya no está y que debemos continuar nuestra vida.
  • Aceptar la situación. El dolor ante una pérdida es algo inevitable, y junto a él se mezclan una serie de emociones que nos pueden hacer sentir bastante mal y enfermos. Esto es algo muy corriente, que sólo se podrá superar poco a poco.
  • Expresar los sentimientos. Siempre podemos encontrar a alguien dispuesto a escucharnos y compartir el dolor que sentimos por la ausencia del ser querido. Hablar de lo sucedido y de las emociones que nos genera la situación es una forma de aceptar que nuestro ser querido ya no está, y que sólo nos queda su recuerdo. El no expresar estas emociones puede hacernos caer en un estado de aislamiento, que amplificará el duelo y hará sentir mal a todos los que nos rodean.
  • La vida continúa. Aunque la pérdida nos quita las ganas de seguir el ritmo habitual de nuestra vida, la realidad es que la vida continúa. Procura hacer actividades que te distraigan y que te gusten, comparte tu tiempo con tus familiares y amigos, todo esto te ayudará a salir de la depresión y darás un empuje muy importante a la superación.
  • Cuida tu salud. Durante esta etapa, puede que el dolor nos haga olvidar cosas importantes como la buena alimentación, el ejercicio y todos los hábitos recomendables para mejorar nuestra calidad de vida. Recuperar un estilo de vida saludable nos ayudará a salir del estado depresivo y evitará que enfermemos.