Problemas de Conducta

Psicología Infantil

 

Ante nuevos retos y/o dificultades, muchos niños y jóvenes no saben cómo manejar sus problemas, comportándose de forma inadecuada para alcanzar sus deseos. Chantajes, rabietas, amenazas, llamadas de atención, faltas de respeto, agresividad, desobediencia… son algunas de las formas en la que los menores expresan su descontento, malestar o desacuerdo.


Las rabietas son estallidos emocionales de los niños ante la negativa de un adulto. Se trata de una conducta completamente normal entre los dos y cuatro años de edad. No obstante, los niños utilizan las rabietas para llamar la atención de los adultos, acobardarlos y, de esta forma, conseguir aquello que desean. Esta situación genera mucho estrés a los padres, por lo que es frecuente que estos acaben desarrollando miedo a las rabietas que presentan sus hijos.

La desobediencia se considera una conducta completamente normal cuando los niños la manifiestan a los cinco o seis años de edad. Sin embargo, es importante tener claro que tanto la obediencia como la desobediencia son conductas aprendidas. Sin ser conscientes, en casa, muchos padres prestan atención a sus hijos cuando desobedecen, reforzando de esta forma el comportamiento desobediente y provocando que sus hijos repitan con mayor frecuencia dicha conducta.

A veces adaptarse a los cambios físicos y emocionales que implican la etapa de la adolescencia puede generar irritabilidad y frustración, desembocando en una conducta agresiva.

Sin duda, pueden ser muchas las causas que le llevan a mostrar dicha conducta. Puede que el adolescente no acepte su cuerpo, que no le guste alguna zona concreta de su físico o que sus compañeros de clase se burlen de él por su apariencia; puede sentirse frustrado al chocar sus deseos con los límites impuestos por sus padres; puede no sentirse comprendido… por lo que resulta fundamental averiguar qué está pasando para poder ayudarle a canalizar sus emociones y sentimientos de forma diferente.


Tratamiento

 

En general, la intervención en problemas de conducta requerirá de un análisis detallado de las situaciones problema para poder ajustar las pautas, técnicas y normas a seguir, a cada situación y características del menor. La intervención se realiza tanto con el niño como con la familia, orientando y asesorando a los padres sobre el manejo eficaz de las conductas del niño y eliminando los intentos de solución que están siendo ineficaces, tales como falta de límites claros, exceso de castigos o castigos inconsistentes, desacuerdos entre los progenitores… En este sentido, podemos afirmar que la terapia consistirá en enseñar a los padres técnicas y habilidades muy eficaces y rápidas con las que poder manejar las situaciones conflictivas de forma exitosa.