Queremos que empieces bien el año y, por ello, vamos a ayudarte con uno de los propósitos de Año Nuevo más perseguidos, conseguir unos hábitos de alimentación saludables.

Llevar una dieta sana, equilibrada y variada es fundamental no sólo para cuidar la línea y perder esos kilitos de más que nos hemos puesto durante las Fiestas sino, que es esencial para un buen funcionamiento del organismo. De hecho, tener unos hábitos de alimentación saludables puede ayudarte a prevenir ciertas enfermedades como la obesidad, la diabetes, la osteoporosis, la arteriosclerosis, problemas cardiovasculares, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y otras demencias, el Parkinson… Sin embargo, tener una mala alimentación puede afectar a tu desarrollo físico y mental, reducir tu rendimiento o afectar al sistema inmunitario, provocando que tu organismo se vuelva más vulnerable. Por tanto, es importante que empieces a cuidar tu alimentación ya que ésta contribuye a tu salud y bienestar.

Una alimentación equilibrada debe contener los nutrientes esenciales para que el organismo lleve a cabo todos los procesos metabólicos necesarios y pueda realizar las actividades diarias con energía. Pero, ¿cómo conseguir llevar una alimentación variada y equilibrada? La respuesta es sencilla. Comiendo todo tipo de alimentos. Verduras, frutas, carne, pescado, cereales integrales y lácteos desnatados son la base de una dieta equilibrada. Por tanto, comer mejor y más sano ¡es posible!

Aquí te indico algunas pautas y hábitos básicos que, sin duda puedes incorporar fácilmente a tu vida y, te ayudarán a alimentarte de forma más sana y adecuada.

  1. Realiza cinco comidas al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena) y no te saltes ninguna.

Más vale hacer varias comidas de pequeña cantidad que tres comidas muy abundantes ya que, hacer las cinco comidas te ayudará a mantener el aporte necesario de glucosa a lo largo del día y regular los niveles de insulina, mejorando la asimilación de nutrientes y el consumo metabólico de hidratos y grasas, favoreciendo el control del peso, así como la sensación de saciedad.

  1. Consume gran variedad de frutas y verduras.

Al día, debes tomar entre 5 y 6 piezas de fruta y verduras, ya que un consumo habitual y variado nos ayuda a incorporar vitaminas, minerales, fitonutrientres y nos previene de diversas patologías. Además, las verduras frescas no sólo son ricas en vitaminas y antioxidantes sino que también contienen fibra y agua lo que hará que te sientas más saciado.

  1. Consume pescado, especialmente azul, tres o más veces por semana y opta por carnes blancas con un menor aporte graso como pollo, pavo, conejo y pato.

Además, puedes equilibrar el consumo de proteínas en tu dieta, incluyendo proteínas de origen vegetal como legumbres y cereales, algunos vegetales y derivados de la soja, ya que estos contienen menos colesterol y más fibra que la proteína de origen animal. Por tanto, podemos obtener todos los aminoácidos esenciales para formar proteínas completas combinando legumbres y cereales.

  1. Come grasas saludables.

Las grasas buenas te ayudan a bajar los niveles de colesterol malo y mejoran los del colesterol bueno. El aguacate, las nueces, el aceite de oliva (mejor si es virgen) son unas muy buenas opciones por su mayor riqueza en antioxidantes.

  1. Planifica y prepara cada comida.

El ritmo acelerado del día a día, hace que sea muy cómodo comer comida rápida, frituras, embutidos, bollería industrial y alimentos procesados como comidas preparadas o congeladas, siendo todas éstas perjudiciales para nuestra salud debido a su gran contenido en grasas hidrogenadas, sal, azúcar, calorías “vacías” (es decir, aportan energía pero no nutrientes) y aditivos, conservantes. No obstante, la mejor manera de conseguir llevar una buena alimentación es encargándote tú mismo de ella. Si te preparas la comida del día siguiente, de esta forma, evitarás caer continuamente en la tentación de comer comida rápida. Y si alguna vez caes en la tentación, no seas muy duro contigo mismo y simplemente planifica mejor la comida del día siguiente.

  1. Cuece los alimentos a baja temperatura y, si es posible, con poca agua y poca grasa.

La forma de preparar los alimentos juega un papel fundamental para llevar a cabo una alimentación sana. Por este motivo, hay que evitar las frituras y cocinar más al papillote, al horno o al vapor.  Asimismo, es recomendable que controles el consumo de sal al cocinar. En su lugar, puedes usar especias y hierbas, que contienen muchas vitaminas y minerales, especialmente el perejil y el ajo.

  1. Bebe como mínimo entre 1.5 y 2 litros de agua al día.

Es importante que, aunque no tengas sed, tomes abundante líquido en pequeños sorbos durante todo el día. El agua ayuda a mantener activo nuestro metabolismo y facilita el proceso de quemar grasas. También compensa la pérdida de fluidos del organismo y previene la deshidratación en verano.

No obstante, además de agua puedes tomar zumos, batidos, licuados de frutas y vegetales (preferiblemente no envasados), tisanas, infusiones, bebidas isotónicas naturales, bebidas refrescantes (preferiblemente sin gas, aditivos ni azúcares). Bebidas fermentadas como el vino y la cerveza, las puedes tomar de forma moderada. Sin embargo, es recomendable evitar las bebidas gaseosas, zumos concentrados y otras bebidas proteicas, que no contienen más que azúcar y calorías, por lo que si abusas de ellas te harán ganar peso.

Y como no, no podíamos olvidarnos de recordarte que una alimentación equilibrada necesita siempre complementarse con algún tipo de ejercicio físico. Por ello, nuestra recomendación es que realices al menos cuatro veces por semana, durante 30 minutos al día algún tipo de ejercicio físico o deporte (adaptado a tu condición física).

Finalmente, te animamos a que empieces a incorporar desde hoy estas pequeñas pautas, muy sencillas de llevar a cabo y, que seguro que te ayudarán a conseguir una buena alimentación y a mantener un buen estado de salud tanto física como mentalmente.

Y si, por algún motivo, no te sientes capaz de ponerlo en marcha tú solo, no dudes en contactar con nosotros. En nuestro centro de psicología situado en Valencia podemos ayudarte a llevar una vida más equilibrada y saludable. ¡Llámanos y empezamos!